sábado, 9 de julio de 2016
La educación técnico profesional (ETP) es parte relevante de la
oferta formativa del sistema educativo chileno, tanto a nivel secundario
como superior. Cerca de la mitad de quienes egresan de
la enseñanza media lo hacen en la modalidad técnico-profesional.
A nivel de educación superior, en el año 2010, y por primera
vez desde 1992, los matriculados en primer año en instituciones
que imparten este tipo de educación (centros de formación técnica
e institutos profesionales) superaron a quienes ingresaron a
universidades.
Comúnmente, quienes acceden a la ETP secundaria buscan obtener
un título técnico en un campo ocupacional específico que les
permita insertarse rápidamente en el mercado laboral. Sin embargo,
cada vez son más los egresados de esta modalidad formativa
que también esperan continuar estudios superiores. En ese
sentido, los establecimientos educacionales que imparten esta
modalidad de estudios están llamados a entregar una formación
integral que, junto con dotar de competencias técnicas requeridas
por los mercados de trabajo, otorgue también aptitudes más
amplias que permitan proseguir estudios posteriores.
La ETP terciaria, por su parte, convoca a una proporción creciente
de jóvenes que, en busca de progresar y mantenerse en mercados
de trabajo competitivos, desean adquirir un título de nivel
superior. Las políticas implementadas en el último tiempo han
favorecido el acceso a la educación superior, con su consiguiente
aumento en cobertura en esta modalidad. Sin embargo, dadas las
altas tasas de deserción que se reportan, el gran desafío de esta
alternativa educacional es mantener a los estudiantes en sus trayectorias
formativas y titularlos.
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